El camino de colores de la creatividad
Cada niño lleva un universo dentro. A veces está hecho de colores brillantes, otras veces de líneas temblorosas o garabatos casi invisibles. Cada trazo, cada mancha de pintura o dibujo con lápices de colores, es una llave que abre puertas hacia mundos que solo ellos conocen.
En Ojos Grandes creemos que esos dibujos no son solo dibujos: son historias, emociones, sueños que buscan salir y encontrarse con los demás. Cuando un niño dibuja, no solo pinta un papel; está compartiendo una parte de sí mismo, enseñándonos a mirar con atención, con paciencia, con respeto.
Como adultos, podemos aprender a acompañar ese proceso sin intervenir demasiado, a preguntar con curiosidad, a dejar que la imaginación fluya sin correcciones inmediatas. Porque cada línea imperfecta, cada color que se sale del contorno, tiene un valor que va más allá de la técnica: nos cuenta cómo se sienten, qué les fascina, qué les da miedo, qué les hace soñar.
Hoy te invitamos a mirar los dibujos de tus hijos —o de cualquier niño que tengas cerca— con ojos grandes. Pregunta, comenta, pero sobre todo, deja espacio para que su creatividad sea su propia voz. Y si quieres, comparte sus obras con nosotros en Crea con Ojos Grandes: queremos que todos los mundos imaginarios tengan un lugar donde brillar.
Porque cada dibujo es una puerta abierta, y cada puerta que cruzamos juntos nos recuerda que la imaginación es infinita y que, con ojos grandes, todo es posible.